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27 February 2019 Categoría: Noticias

OPINION: Aprendizajes de la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima

Jorgelina Hardoy reflexiona sobre los aprendizajes de la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima

OPINION: Aprendizajes de la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima
Los gobiernos de las ciudades necesitan incluir la reducción de riesgo de desastres y la resiliencia climática en sus planes y estrategias de desarrollo, pero muchos gobiernos locales, especialmente aquellos de ciudades pequeñas e intermedias del sur global, carecen de las capacidades, conocimientos y recursos para hacerlo, asi concluye Jorgelina Hardoy, Coordinadora de IIED Amèrica Latina y Coordinadora del  proyecto Planeamiento Participativo para la resiliencia,  de la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima.
Rol de las ciudades en implementar las agendas internacionales
Actualmente las ciudades están llamadas a tener un rol cada vez más activo en la implementación de las agendas de desarrollo (Marco de Acción de Sendai para la Reducción de Riesgo de Desastres, Acuerdo de Paris, Agenda 2030, y La Nueva Agenda Urbana). Existen en la región de América Latina y el Caribe unas 2000 ciudades con más de 20.000 habitantes, de las cuales aproximadamente 129 tienen más de medio millón de habitantes (ONU Hábitat y CAF 2012). En este marco resulta clave entender qué están haciendo las ciudades pequeñas e intermedias y cómo lo hacen. Los desafíos de desarrollo son múltiples y complejos, sin duda pensar en soluciones contextualizadas y nuevas maneras de hacer las cosas es un paso necesario para avanzar en estas agendas.

La Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima en América Latina (CRC)
Fuè impulsada en alianza entre CDKN (Climate Development Knowledge Network), FFLA (Fundación Futuro Latinoamericano) e IDRC (International Development Research Centre) durante poco más de 2 años gestionó la realización de 6 proyectos. En conjunto brindaron apoyo a 13 ciudades pequeñas e intermedias de 7 países de América Latina para que, en distinta medida, identifiquen sus vulnerabilidades frente al clima, desarrollen información local que guíe la toma de decisiones, mejoren los procesos de participación y gobernanza con especial foco en género, y planifiquen e implementen algunas soluciones concretas que aumenten la resiliencia climática y la inclusión social.

¿Qué aprendimos? y ¿Cómo seguimos?
El pasado 7 y 8 de febrero se realizó en Quito, Ecuador una Reunión de reflexión estratégica sobre los resultados de la Iniciativa CRC y el Conversatorio “Resiliencia climática en ciudades medianas y pequeñas de América Latina”.

La reunión de la Iniciativa CRC, coordinada por FFLA, fue una oportunidad para reflexionar en conjunto sobre el desarrollo resiliente al clima en ciudades pequeñas e intermedias de América Latina y trabajar sobre el documento síntesis de la iniciativa. Participaron miembros del equipo de coordinación de la iniciativa, miembros de cada uno de los proyectos, y expertos internacionales a fin de propiciar una reflexión más profunda sobre este tema. El conversatorio contó con un panel y público variado de profesionales de la academia, sociedad civil, sector privado y gobierno, fue coordinado por CITE-FLACSO y FFLA, y se discutieron desafíos, oportunidades y posibilidades de implementación de experiencias concretas de resiliencia climática urbana.

La evidencia empírica de los proyectos desarrollados en las 13 ciudades como parte de la Iniciativa CRC sirvió de plataforma para la reflexión durante la reunión del primer día. Esto, junto con las observaciones de los expertos y el conversatorio del día 8 ayudaron a identificar algunos elementos y arribar a ciertas conclusiones que arrojan algo de luz sobre la difícil tarea de cómo avanzar con implementación de estrategias y acciones de resiliencia climática.

Estas son:
  1. Existe suficiente base de información para tomar acciòn sobre el cambio climatico. El problema es que ésta no se conoce, no está compartida, no está en formatos compatibles, y no es integrada. En mayor o menor medida se tiende a arrancar de cero en cada proyecto o iniciativa, y hay un fuerte desconocimiento sobre lo que hace el otro. Los proyectos hicieron un gran esfuerzo en poner esto en evidencia y en integrar distintos tipos de información, compartirla y dejarla a disposición de los equipos en cada una de las ciudades. Se puso en práctica la idea de que la información se va construyendo y compartiendo.
  2. Los conocimientos y percepciones de los ciudadanos es clave para enfrentar al cambio climàtico. Hay un fuerte sesgo de sobrevalorar la información y conocimiento de los técnicos y “expertos” en detrimento de la información, conocimientos y percepciones de los ciudadanos, y las realidades de la política. Esto era esperable, por lo tanto, todos los proyectos desarrollaron procesos participativos donde se pusieron sobre la mesa las distintas visiones de los actores, se compartieron miradas, y se discutieron propuestas, entendiendo que la información y el conocimiento deben guiar la toma de decisiones. Entre otras cosas, los procesos participativos desarrollados permitieron visibilizar desigualdades y comprender que cada medida y acción tiene perdedores y ganadores.
  3. Se debe revalorizar el rol de las áreas naturales en la planificación del desarrollo urbano y como herramienta para aumentar la resiliencia, ya sea a través de la integración de paisajes urbanos, peri urbanos y rurales, del uso de áreas protegidas o comprendiendo las relaciones entre los recursos agua – energía – suelo.
  4. Es clave pasar a la acción e implementación de soluciones, en este sentido los proyectos fueron desarrollando propuestas de soluciones prácticas a los problemas colectivamente identificados, y en algunos casos se pudo avanzar en su implementación, mostrando “modos de hacer”.
  5. Muchas veces la implementación de acciones no requiere de fuertes inversiones monetarias, si no más bien de un reordenamiento de prioridades y presupuesto, con una visión integral del desarrollo deseable para la ciudad. De todas formas, se necesita que financiadores externos apoyen a las ciudades para encaminar sus trayectorias de desarrollo.
  6. Flexiblidad. Las ciudades pequeñas e intermedias frecuentemente tienen muchas carencias, empezando por falta de capacidades internas y externas, pero pueden ser más flexibles e innovadoras a la hora de hacer las cosas de manera diferente.
  7. Finalmente, es necesario avanzar en cambios más profundos, reconociendo la importancia del aporte y agencia de todos los actores, tanto en la identificación de problemas y vulnerabilidades, como en la búsqueda de soluciones. Los proyectos de la Iniciativa y otros casos discutidos durante estas reuniones han podido identificar caminos posibles, pero se requiere de más trabajo, compromiso sostenido en el tiempo, y un fuerte apoyo político.
Posiblemente uno de los desafíos más grandes de cara a los cambios necesarios para limitar el aumento de la temperatura promedio a 1.5 C y superar las grandes injusticias sociales, es reconocer que se necesitan cambios transformadores. Durante la reunión de reflexión sonó fuerte la idea de que no alcanza con implementar acciones que tengan co-beneficios, o elegir opciones del estilo “no – regrets” o “win-win”. Son necesarios cambios profundos en los sistemas, en los arreglos institucionales, en las maneras en que se establecen prioridades y toman decisiones, y en los valores y comportamientos individuales y colectivos (Bartlett et al 2016).

En palabras de Debra Roberts, “el cambio climático no es algo que las ciudades pueden arreglar como un caño roto. Se necesita capacidad (constante) dentro de cada gobierno local para aprender, conocer y entender, y actuar” (Satterthwaite et al 2016:245). Se requiere brindar más apoyo a los gobiernos locales, reconociendo que el logro de las metas nacionales y globales de desarrollo y cambio climático son en general una sumatoria de logros locales (Satterthwaite et al 2016).

Referencias:

Bartlett S. et al (2016). Cross city analysis, chapter 12, in Cities on a Finite Planet: Towards Transformative Responses to Climate Change, Bartlett Sheridan and David Satterthwaite (eds), pp. 200 – 239.

Satterthwaite D. et al (2016). Conclusions on ways forward, chapter 13, in Cities on a Finite Planet: Towards Transformative Responses to Climate Change, Bartlett Sheridan and David Satterthwaite (eds), pp. 240 – 262.

ONU – Habitat y CAF (2012). Estado de las Ciudades de América Latina y el Caribe 2012. Rumbo a una nueva transición urbana. UN. (196 pag).
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